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Cómo ahorrar con termo eléctrico y reducir el consumo

El termo eléctrico es uno de los aparatos que más gastan en casa. En los hogares que lo usan, el IDAE midió una media de unos 510 kWh al año, más que el frigorífico (unos 400 kWh), y en una familia de cuatro personas que gasta mucha agua caliente puede llegar a 1.400 kWh al año, unos 210 €.

La buena noticia es que también es donde más margen hay: con tres ajustes que no cuestan nada se recorta entre un 20 % y un 30 % de esa cifra. Vamos con ellos, y con la única decisión que puede reducirla a la cuarta parte.

Calculadora

Calcula el consumo eléctrico de tus aparatos en kWh y euros

Elige el aparato (o escribe su potencia), cuántas horas lo usas al día y cuántos días al año. Pon el precio del kWh de tu factura para pasar los kWh a euros. Viene rellenado con un ejemplo.

AparatoPotencia (W)Horas al díaDías al añoAl añoQuitar

Consumo al mes

0 kWh

Coste al mes

0 €

Coste al año

0 €

Por qué gasta tanto

Un termo eléctrico es una resistencia dentro de un depósito de agua. Convierte 1 kWh de electricidad en 1 kWh de calor: un rendimiento del 100 % que no se puede mejorar, porque es el máximo físico de una resistencia.

Y consume en dos momentos:

  • Calentando el agua que has gastado y ha entrado fría.
  • Manteniendo caliente el depósito las 24 horas, aunque no abras el grifo. Son las pérdidas de mantenimiento, y en un termo antiguo o mal aislado pueden llegar al 25-30 % del consumo total.

Casi todo lo que puedes hacer para ahorrar consiste en atacar esa segunda partida.

Los tres ajustes que ahorran sin coste

1. Bájalo a 60 °C

Es la medida más rentable y la que casi nadie toca. Muchos termos vienen de fábrica a 70 °C o más, y cada grado de más aumenta las pérdidas de mantenimiento y acelera la formación de cal.

60 °C es la temperatura correcta: suficiente para el uso doméstico y, sobre todo, la que recomiendan los protocolos sanitarios para prevenir la legionela. No bajes de ahí: por debajo de 55 °C el riesgo de proliferación bacteriana en el depósito deja de ser teórico.

Pasar de 70 a 60 °C recorta las pérdidas de forma apreciable y alarga la vida del aparato.

2. Prográmalo en horas valle

El termo es el candidato perfecto para la discriminación horaria: acumula calor y tú decides cuándo lo produce. Programa el calentamiento en horas valle —madrugada de los laborables, y fines de semana y festivos completos— y usa el agua durante el día.

Si tu termo no tiene programador, un enchufe programable de 15 € resuelve el problema en cinco minutos. Es probablemente la mejor relación entre inversión y ahorro de toda la casa.

Un aviso: esto solo ahorra si tu tarifa tiene discriminación horaria. Con precio fijo las 24 horas, programarlo no cambia nada. Compruébalo en tu factura antes.

3. No lo apagues y enciendas a diario

Es el mito más extendido y suele salir caro. Apagar el termo por la mañana y encenderlo por la tarde obliga a recalentar todo el depósito desde una temperatura muy baja, y eso consume más que haberlo mantenido.

Apagarlo solo compensa en ausencias de varios días: un fin de semana fuera o unas vacaciones. Y al volver, déjalo alcanzar los 60 °C antes de usar el agua.

¿Estás pagando mucho en tu factura?

Revisamos tu factura y, si hay una opción mejor, te la explicamos y gestionamos el cambio solo si tú quieres. Analizamos tu consumo, ajustamos tu potencia y comparamos las ofertas de las comercializadoras con las que trabajamos, siempre gratis.

Mantenimiento: la cal y el ánodo

Un termo descuidado consume más cada año y acaba rompiéndose antes de tiempo.

  • La cal es el enemigo. Se deposita sobre la resistencia y la aísla, obligándola a trabajar más tiempo para el mismo resultado. En zonas de agua dura conviene una limpieza cada 2-3 años.
  • Revisa el ánodo de sacrificio en esas mismas visitas. Es una pieza barata que protege el depósito de la corrosión; cuando se consume, el que se corroe es el depósito.
  • Comprueba la válvula de seguridad una vez al año: debe gotear ligeramente al calentar. Si no gotea nunca o gotea sin parar, algo va mal.
  • Aísla las tuberías del primer tramo de salida con coquilla si van vistas. Cuesta muy poco y evita perder calor por el camino.

Elegir bien el tamaño

Un termo sobredimensionado mantiene caliente agua que nadie va a usar, y esas pérdidas se pagan todos los días del año.

Personas en casaCapacidad recomendada
130-50 litros
250-80 litros
3-480-100 litros
5 o más150-200 litros

Si tienes bañera o dos duchas simultáneas habituales, sube un escalón. Si vives solo y te duchas una vez al día, un termo de 100 litros es tirar dinero cada hora del año.

La decisión que lo cambia todo: dejar la resistencia

Todo lo anterior recorta entre un 20 % y un 30 %. Si quieres bajar de verdad esos 210 € al año, hay que cambiar de tecnología.

Un termo con bomba de calor, también llamado termo aerotérmico, no calienta con una resistencia: extrae calor del aire igual que una bomba de calor. Su rendimiento supera el 300 %, así que el mismo agua caliente cuesta alrededor de un tercio.

Necesita más espacio y un local ventilado —un trastero, un garaje, una galería—, y la inversión es mayor. Pero sobre un consumo de 1.400 kWh anuales, la diferencia se recupera en pocos años. La solar térmica es la otra alternativa, especialmente si ya tienes tejado disponible.

De dónde sale exactamente tu consumo de agua caliente

Antes de optimizar conviene saber contra qué peleas. Calentar un litro de agua desde la temperatura de red hasta 60 °C tiene un coste fijo que no se puede negociar, así que el consumo depende de tres factores y solo controlas dos:

UsoAgua calienteEnergíaCoste
Ducha de 5 minutos~40 litros1,9 kWh0,28 €
Ducha de 10 minutos~80 litros3,7 kWh0,56 €
Baño en bañera~140 litros6,5 kWh0,98 €
Fregar a mano 10 minutos~30 litros1,4 kWh0,21 €

Estimaciones a 0,15 €/kWh con agua de red a 15 °C. La lectura práctica: una ducha de diez minutos cuesta el doble que una de cinco, y un baño en bañera equivale a tres duchas cortas. En una familia de cuatro, pasar de duchas de diez a duchas de cinco minutos supone unos 300 kWh menos al año, alrededor de 45 €.

Y el factor que no controlas: la temperatura del agua de red. En invierno entra a 8-10 °C y en verano a 18-20 °C, así que el mismo hábito consume bastante más en enero que en julio. Si tu factura de invierno se dispara y no sabes por qué, aquí tienes parte de la explicación.

Cuatro medidas más que sí notan

  • Pon aireadores en los grifos y una alcachofa de bajo caudal. Reducen el caudal entre un 30 % y un 50 % sin que la sensación de ducha cambie apenas. Cuestan menos de 20 € y actúan sobre el litro, que es la unidad que de verdad pagas.
  • Instala un grifo termostático en la ducha. Elimina los litros que se van por el desagüe mientras buscas la temperatura, que en una familia son cientos de litros calientes al mes.
  • Cierra el grifo mientras te enjabonas. Suena a consejo de folleto, pero en la ducha es donde está el 70 % del agua caliente de una vivienda: es ahí donde cualquier cambio tiene efecto.
  • Revisa las fugas de agua caliente. Un grifo que gotea agua caliente pierde energía las 24 horas y no lo ves en el contador de la luz, lo ves en el termo trabajando de noche sin motivo.

Cómo saber si tu termo está gastando de más

Hay una prueba sencilla que revela si tus pérdidas de mantenimiento se han disparado, y solo necesitas la curva de carga horaria que tu distribuidora te ofrece gratis en su área de cliente con contador digital.

  1. Elige un día en que nadie haya usado agua caliente durante varias horas seguidas.
  2. Mira cuántas veces arranca el termo en ese periodo y cuánta energía consume.
  3. Si el aparato se enciende varias veces sin que nadie haya abierto un grifo, esas son pérdidas puras.

Las tres causas habituales son termostato demasiado alto, cal acumulada sobre la resistencia y aislamiento del depósito degradado por la edad. Las dos primeras se arreglan el mismo día; la tercera suele indicar que el termo ya ha cumplido su vida útil.

Te explicamos cómo interpretar esos datos en calcular el consumo eléctrico de un aparato.

Preguntas frecuentes

¿A qué temperatura debe estar el termo eléctrico?

A 60 °C. Es el equilibrio entre consumo y seguridad sanitaria: por debajo de 55 °C aumenta el riesgo de legionela en el depósito, y por encima de 60 °C solo aumentan las pérdidas y la cal.

¿Es mejor apagar el termo o dejarlo encendido?

Dejarlo encendido con termostato, salvo ausencias de varios días. Apagarlo y encenderlo cada día obliga a recalentar el depósito entero desde frío y suele salir más caro que mantenerlo.

¿Cuánto consume un termo eléctrico al mes?

Alrededor de 115 kWh mensuales para una familia de cuatro, unos 17 €. Varía mucho con la capacidad del depósito, la temperatura del agua de red —en invierno entra más fría y consume más— y los hábitos de ducha.

¿Merece la pena poner un enchufe programable?

Si tienes discriminación horaria, sí: cuesta unos 15 € y desplaza a horas valle el aparato que más consume de la casa. Si tienes precio fijo las 24 horas, no cambia nada.

Fuentes

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