El aire acondicionado tiene mala fama de devorar la factura, y la realidad es más matizada: en el hogar español medio supone alrededor del 2,3 % del consumo eléctrico anual. El problema es que ese consumo se concentra en tres meses, y ahí sí se nota.
La buena noticia es que casi todo el margen está en cómo lo usas, no en el aparato. Con los ajustes de este artículo, el mismo equipo puede costarte la mitad.
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Calcula el consumo eléctrico de tus aparatos en kWh y euros
Elige el aparato (o escribe su potencia), cuántas horas lo usas al día y cuántos días al año. Pon el precio del kWh de tu factura para pasar los kWh a euros. Viene rellenado con un ejemplo.
Consumo al mes
0 kWh
Coste al mes
0 €
Coste al año
0 €
Cálculo con la potencia nominal: los aparatos con termostato (frigorífico, aire acondicionado, radiadores) consumen algo menos porque no funcionan a plena potencia todo el rato. Solo incluye la energía; la potencia contratada y los impuestos se pagan aparte.
Cuánto cuesta tener el aire acondicionado encendido
| Equipo | Consumo medio | Por hora | 6 h/día durante 90 días |
|---|---|---|---|
| Split de habitación (2.000 frigorías) | 750 W | 0,11 € | 61 € |
| Split de salón (3.000 frigorías) | 1.100 W | 0,17 € | 89 € |
| Split grande (4.500 frigorías) | 1.600 W | 0,24 € | 130 € |
| Portátil de 3.000 frigorías | 1.300 W | 0,20 € | 105 € |
Calculado a 0,15 €/kWh. Son cifras medias: un equipo inverter tira fuerte al arrancar y luego modula a mucha menos potencia para mantener, así que en uso prolongado consume bastante menos de lo que dice su potencia nominal. Un equipo antiguo sin inverter funciona a todo o nada y se acerca más a la cifra bruta.
¿Cuánto se usa de verdad? Según la encuesta del IDAE a los hogares españoles (SPAHOUSEC III), el 64 % tiene aire acondicionado o bomba de calor para refrigerar, y la mayoría lo usa poco: el 77 % lo enciende menos de 3 horas al día y casi todos solo entre 2 y 4 meses al año. En el conjunto del país, refrigerar la casa supone el 5,3 % de la electricidad que consumen los hogares. Si tu uso es mucho mayor, los ajustes de abajo son los que más se notan.
Los ajustes que más ahorran
26 °C, y no es un capricho
Cada grado que bajas el termostato encarece el consumo alrededor de un 7 %. Poner 22 °C en lugar de 26 °C no refresca antes: refresca más, y cuesta cerca de un 30 % más durante todo el verano.
El truco que sí funciona no es bajar el termostato, sino combinar 26 °C con un ventilador de techo. El movimiento de aire produce una sensación térmica dos o tres grados por debajo de la temperatura real, y un ventilador consume 50 W frente a los 1.100 W del aire acondicionado. Es, con diferencia, la mejor relación de toda la lista.
Usa el modo automático, no el turbo
El modo turbo o potente fuerza el compresor al máximo. En un equipo inverter eso anula precisamente la ventaja por la que pagaste más. Deja el ventilador en automático y que el equipo module solo.
Y orienta las lamas hacia arriba cuando enfríes: el aire frío pesa y baja solo. Dirigirlas hacia abajo enfría tus pies y deja el techo caliente, así que el termostato sigue pidiendo frío.
No lo apagues y enciendas cada rato
El arranque es la fase más cara, porque el compresor trabaja a plena potencia hasta alcanzar la consigna. Para ausencias cortas, sube la temperatura un par de grados en vez de apagarlo. Para ausencias largas, apágalo.
Impide que entre el calor
Es la parte que no consume nada y más efecto tiene:
- Baja persianas y cierra toldos durante las horas de sol. Una ventana al sur sin protección mete en la habitación más calor del que puede sacar un split pequeño.
- Ventila de madrugada o a primera hora, cuando el aire exterior está más fresco, y cierra todo antes de que apriete el sol.
- Cierra las puertas de la estancia que estás climatizando. Enfriar el pasillo y las habitaciones vacías es tirar dinero.
- Apaga lo que genera calor: el horno a mediodía, los halógenos, el ordenador de sobremesa. Cada vatio que consumen acaba siendo calor que el aire acondicionado tiene que sacar, y lo paga dos veces.
Mantenimiento: el 20 % que casi nadie hace
- Limpia los filtros cada dos o tres semanas en temporada. Es lo que más rendimiento recupera: un filtro sucio obliga al ventilador a trabajar más y reduce el intercambio de calor. Puede costar hasta un 15 % de consumo extra.
- Deja libre la unidad exterior. Si está encerrada en un patinillo, tapada o al sol directo sin ventilación, el equipo tiene que expulsar calor a un aire que ya está caliente y su rendimiento se desploma.
- Revisa la carga de gas cada dos o tres años. Una fuga lenta hace que el equipo enfríe menos y consuma igual. Es la avería silenciosa más común.
- Limpia las lamas y la batería al empezar el verano, y comprueba que el desagüe no está obstruido.
Al comprar: SEER, frigorías e inverter
Tres cosas que mirar y en este orden:
- El SEER, que es el rendimiento estacional en refrigeración. Es el número que predice tu factura, mucho más que la etiqueta A+++ suelta. Compara SEER con SEER entre modelos.
- Que sea inverter. Modula la potencia en lugar de funcionar a todo o nada. La diferencia en uso prolongado es grande.
- Las frigorías justas. La referencia es de 80 a 100 frigorías por metro cuadrado. Sobredimensionar hace que el equipo enfríe rápido, pare, y vuelva a arrancar: muchos ciclos cortos y peor rendimiento.
Un apunte que compensa la inversión: casi todos los splits actuales son también bomba de calor, así que el mismo aparato te sirve para calentar en invierno mucho más barato que un radiador eléctrico. Si vas a comprar, asegúrate de que lo sea.
Y no olvides la potencia contratada
Instalar aire acondicionado puede obligar a subir la potencia contratada, y eso se paga los doce meses del año, no solo en verano: unos 40 € anuales por cada kW añadido, más los derechos del alta.
Antes de subirla, prueba a no coincidir con el horno y la vitrocerámica en la hora de la cena, que suele ser el pico real de la casa. Y si tienes discriminación horaria, recuerda que las horas punta son de 10 a 14 y de 18 a 22, todo el año, en días laborables: el fin de semana entero es hora valle.
Preguntas frecuentes
¿A qué temperatura poner el aire acondicionado para ahorrar?
A 26 °C. Cada grado por debajo encarece el consumo alrededor de un 7 %. Si necesitas más sensación de frescor, añade un ventilador de techo antes de bajar el termostato: consume veinte veces menos.
¿Gasta más encenderlo y apagarlo o dejarlo puesto?
Para ausencias cortas sale mejor dejarlo, porque cada arranque exige plena potencia. Para ausencias de varias horas, apágalo. Con equipos inverter la penalización del arranque es aún mayor.
¿Consume mucho el aire acondicionado apagado?
Unos 3 W en espera, unos 4 € al año. Poco, pero son doce meses de un aparato que usas tres. En splits solo de frío puedes cortar el interruptor del cuadro al acabar el verano. Si lo usas también como calefacción, déjalo conectado.
¿Es mejor el aire portátil o el split?
El split, sin discusión, en consumo y en resultado. El portátil expulsa el aire caliente por un tubo en la ventana que nunca sella del todo, así que parte del calor vuelve a entrar. Su ventaja es que no requiere obra ni permiso de la comunidad.
Fuentes
- IDAE — Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía: estudios de consumo del sector residencial
- CNMC — peajes de acceso y periodos horarios de la tarifa 2.0TD
- Real Decreto 88/2026, Reglamento de suministro eléctrico (BOE)
- IDAE, SPAHOUSEC III: consumo energético, equipamiento y hábitos de los hogares, con curvas de carga horarias (2026)


